En el momento de elegir el hardware para un servidor hay que decidir cuál es la arquitectura más adecuada de los discos duros en los que se vaya a almacenar la información que la máquina va a procesar y utilizar en su trabajo habitual.

Una de las cuestiones que más dolores de cabeza puede generar al responsable de tecnología es la siguiente: ¿Conviene elegir discos SAS para un determinado servidor o debería utilizar SATA? ¿Por qué hay tanta diferencia de precio entre ambos?

SATA

SATA

La tecnología SATA es la heredera y sustituta de la antigua Parallel-ATA (o EIDE). Como característica diferencial ofrece una capacidad de almacenamiento muy alta a precios razonables. En contrapartida, los discos SATA tienen un tiempo de acceso a disco más lento y ofrecen menos garantías de disponibilidad (el tiempo medio entre fallos de hardware es menor).

SAS (Serial Attached SCSI)

SAS (Serial Attached SCSI)

SAS es una tecnología de transferencia de información punto a punto que se creó para solucionar alguno de los inconvenientes de su predecesora: SCSI.

Tiene todas las ventajas que hicieron de SCSI la reina indiscutible en el entorno empresarial de los servidores, y mejora la velocidad de transferencia (3Gbps nominales y se espera que pueda alcanzar 6Gbps para el año 2009).

Como SCSI, SAS se diseñó pensando en sistemas más intensivos de lectura/escritura y que requieran tiempos de acceso muy rápidos y lecturas o escrituras aleatorias. Los discos giran a 15000 rpm frente a las 7200 de los discos SATA.

Su inconveniente principal es que resultan más caros que los discos SATA de su mismo tamaño.

¿Cuál elegir entonces?

No existe una respuesta mágica: como casi siempre, la elección de la tecnología más adecuada depende del uso que se vaya a hacer del servidor.

Si el servidor se va a utilizar únicamente como un almacén de disco redundado, y la disponibilidad de la información no es crítica, resultará adecuado decantarse por discos duros SATA de 300GB. SATA también tiene comportamientos muy buenos cuando la lectura y escritura es secuencial (no aleatoria) y controlada.

Si, por el contrario, se va a utilizar el servidor para tareas que requieren operaciones frecuentes de lectura escritura, puede haber muchos clientes accediendo a la vez a la misma información y la disponiblidad de los datos es crítica (como por ejemplo en un servidor de correo electrónico, base de datos, aplicación de CRM, ERP, etc.) lo óptimo es elegir un disco SAS.

En cualquiera de los casos, es muy recomendable que los discos duros estén configurados en RAID y que sean “extraíbles en caliente”, lo que permitirá que la máquina siga prestando servicio a los clientes aún cuando uno de los discos haya fallado.

Una configuración con discos en RAID no extraíbles en caliente asegurará que no se pierden los datos anteriores si uno de los discos falla, pero la máquina dejará de prestar servicio durante el tiempo que dure la sustitución del elemento dañado.